5 cosas que me pasan por tener un hijo mallorquín

Qué le voy a hacer si yo parí en el Mediterráneo… Tener descendencia en un lugar diferente al que te has criado es una vivencia sumamente enriquecedora.
Por ello se me ha ocurrido a modo de resumen listar las cinco cosas que me pasan por tener un hijo mallorquín, sin entrar en detalles propios de la maternidad, sólo contar mi experiencia. bebemalorca

  1. ¡NO ENTIENDO A MI HIJO!

Cuando tenía dos años yo estaba preocupada porque el pequeño no era claro en sus palabras y yo no le entendía nada más que mamá y papá. Hasta que… una amiga (mallorquina) nos visita, se lo comento y me dice: “Pero si éste niño te está hablando en mallorquín!”  Punto para el bebé. La mami también cayó en la cuenta de que si un día lo tendría que ayudar con sus tareas había que ponerse las pilas con el idioma.

  1. PLAYA POCA Y MENOS EN AGOSTO

A los mallorquines les encanta el mar pero no suelen ser fanáticos de ir a la playa continuamente y mucho menos en plena temporada estival. Claramente comprensible por la masificación de los meses de verano.

Como buen locatario, mi hijo prefiere poca playa. Pero cuando la pisa no sale del agua.

  1. ¿CUÁNDO VOLVEMOS?

Da igual si estas tomando un chocolate frente a la Torre Eiffel, el niño es muy de su tierra y para él no hay mejor destino en el mundo que Mallorca. Viajes cortos o largos, es lo mismo, volver a la isla es su mayor satisfacción.

Y como bien sabe la gente de aquí, los mallorquines siempre vuelven, no importa la edad.

  1. PALADAR LOCAL

Incorporar nuevos ingredientes y recetas ha sido también necesario. Si antes lo hacía para probar nuevos sabores ahora es deseo expreso del pequeño balear. Nada le gusta más que un pan con sobrasada (embutido), un plato de frito mallorquín y crespells (un tipo de galleta).

  1. EL 17 DE ENERO DE ROJO

El primer año de cole con las prisas matinales de rutina lo acompaño a la entrada y me asombro al ver que era el único niño vestido de azul, el resto de sus compañeros iban de rojo. ¡¿Pero qué pasa aquí?! Con amabilidad la maestra me explicó que era el día de Sant Antoni y por tradición todos van de rojo y negro, además de que son libres de sacar el pequeño demonio que traen dentro. Pues… desde entonces suelo marcar en el calendario las tradiciones de cada fiesta pagana para evitar traumas innecesarios y reproches eternos.

En fin, dentro del constante reto que es la maternidad, criar lejos de tu tribu siempre es un gran desafío, pero con muchísimo aprendizaje. Y si hay algo que siempre le transmito a mi hijo es la importancia de conocer y valorar las costumbres de la tierra donde ha nacido.

Ya decía un señor muy conocido llamado Charles Baudelaire, “La patria es la infancia.”

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www.noeliacedres.com

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